![]() |
LAS VIRTUDES CARDINALES -3El texto consta de tres partes, y empieza así:Hay un camino arduo y empinado, lleno de peligros de todo tipo, pero es, sin embargo, un camino que conduce al corazón mismo del universo: yo os puedo decir cómo encontrar a quienes os mostrarán la puerta secreta que se abre sólo hacia dentro, y se cierra rápidamente detrás del neófito para siempre jamás.Ese camino empinado, arduo y peligroso es el Camino de Ladrillo Amarillo. Y el corazón del universo al que conduce es la Ciudad Esmeralda, la joya del loto, la preciosa gema de la Verdad que está dentro de cada uno de nosotros. La puerta secreta que se abre únicamente hacia dentro oscila sobre cuatro bisagras, las virtudes cardinales.Para viajar por este camino, para seguir la búsqueda en este sendero, estas virtudes han de ser nuestras constantes compañeras.La segunda parte del texto, que consta de tres cualificaciones, continúa así:No existe peligro alguno que un indomable valor no pueda vencer.Después de haber vencido nuestra propia naturaleza animal, con la figura de la carta del Tarot de la Fuerza, tendremos la fortaleza, el indomable valor para vencer cualquier otro peligro.No existe prueba alguna que la inmaculada pureza no pueda atravesar.Cuando nos mantenemos tan inmaculadamente puros como el Hombrecillo de Hojalata, que iba puliendo constantemente el óxido producido por la emoción intemperada, nosotros también tendremos la templanza necesaria para superar todas las pruebas.No existe dificultad alguna que un fuerte intelecto no pueda superar.Cuando somos tan prudentemente sabios como el espantapájaros, nosotros también podemos supera todas las dificultades y llegar al centro secreto de nuestro ser, la Ciudad Esmeralda de nuestra alma.Y entonces el texto concluye:Para quienes consiguen avanzar, existe una recompensa más allá de lo indecible, el poder de bendecid y salvar a la humanidad; para quienes fracasan, hay otras vidas en las que pueden conseguir la victoria.Al final del camino, el camino arduo y empinado, el Camino de Ladrillo Amarillo, está el juicio.Lo conseguimos o fracasamos. La Justicia nos pesa en la balanza y nos da nuestra recompensa o la oportunidad de otras vidas. Pero esa Justicia no es ningún juez externo; somos nosotros mismos. Nuestro único juez es nuestro propio Yo superior intuitivo.Como dice la última verdad del Loto Blanco de Mabel Collins, "Cada uno de nosotros es su propio legislador, el dispensador de su gloria o de su fracaso, el que determina su propia vida, su recompensa, su castigo."En la Ciudad de Esmeralda, que es la joya que hay dentro del Loto Blanco, la Joya Suprema de Sabiduría, la Justicia la hacemos nosotros para nosotros mismos. Nuestra es la fortaleza, la templanza y la prudencia del viaje. Nuestra es también la justicia del final.Las virtudes cardinales pueden ser naturales, pero conducen a un fin sobrenatural, la recompensa indecible: el poder de bendecir y salvar a la humanidad.Al final de nuestra búsqueda está la joya que hay dentro del loto, el ideal del Bodhisatva, el altruismo perfecto, el poder de bendecir y salvar a la humanidad.Las virtudes cardinales son las bisagras de la puerta secreta del Sendero que conduce a la cámara interior del Templo, el Santo de los Santos, el reconocimiento de la Unicidad de toda Existencia
|
![]() |
|||||
![]() |
||||||
![]() |
||||||
![]() |
||||||