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Reencarnación
Para comprender la doctrina de la Reencarnación, como se le llama a la readopción de cuerpos humanos del Hombre, se necesita entender muy claro cuál es la naturaleza compleja del hombre, así como también se necesita saber qué le sucede a esas partes que componen esa naturaleza cuando ellas se separan después de la muerte
Recordaremos que el núcleo del ser humano y el origen de su existencia, es un Rayo de Divinidad, el cual es parte de la Conciencia Universal. Los diferentes principios de la naturaleza del hombre no son sino aspectos distintos de ese Rayo, los cuales actúan mediante diferentes vehículos en los numerosos planos de la Naturaleza. Cuando el Rayo está activo en el plano material, él funciona mediante un vehículo físico, mental y humano, llamado cuerpo humano, con su cerebro y su mente.
Ese vehículo actúa como una "lente" que se centra sobre una cierta porción o aspecto del Rayo, y a esa combinación de vehículo y Rayo, la cual produce una imagen de identificación o conciencia personal, la hemos llamado el Ego Humano.
Cuando el cuerpo muere, el Ego Humano pierde la noción del plano físico-mental, porque la "lente" que la centraba a ese plano, se rompe. Así, el Ego Humano entra en una serie de experiencias que ya fueron descritas en el Capítulo VI - "Muerte - El Dormir - El Nacer." No obstante, le añadiremos los siguientes detalles:
Después de la segunda muerte, el Ego Humano depende de su vehículo mental-espiritual, o cuerpo espiritual, debido a su existencia consciente en el plano mental-espiritual. Sin este vehículo, no habría lente para centrar la conciencia en ese plano, lo cual daría como resultado que el Ego Humano permanecería inconsciente. Cuando está todavía dentro de un cuerpo humano en el plano material, o físico-mental, el Ego vive en su cuerpo espiritual, y lo usa durante sus períodos de aspiración, así también como cuando está atareado en su trabajo abnegado, altruista y despojado de egoísmo. De esta manera, el Ego ya es conocedor, en alguna forma, de este vehículo, y su nueva vida en el plano espiritual se convierte en una continuación de todo lo que fue grande y noble en su vida anterior. De esta manera, el vehículo mental-espiritual que el Ego usó antes de la muerte, es el mismo que usa después de la muerte, lo que le permite retener su identidad y de concebirse a sí mismo como ese Yo soy Yo durante su existencia terrenal. El estado de éxtasis dentro del cual la parte superior del Ego Humano entra después de la segunda muerte, parece un "ensueño," o se asemeja a lo que se siente al "soñar despierto," pero es mucho más vívido y absorbente que la experiencia común de la misma clase en el plano material.
En este proceso, el Ego vive nuevamente todas las experiencias felices de su vida anterior, y finaliza todas las aspiraciones nobles que durante su vida terrenal quedaron inconclusas.
Después de muchas eras, cuando el depósito de las energías espirituales que se acumularon durante la vida terrenal anterior del Ego ha sido agotado, y el último recuerdo feliz se ha disipado, ya no hay más material que tenga que ver con el Ego Humano anterior para que sea procesado, y en el cual el Rayo pueda centrar su atención. Entonces, el Rayo traslada su centralización al plano próximo superior, y el Ego Humano pierde la noción del plano mental-espiritual, en la misma forma como lo hizo anteriormente en el plano físico-mental, cuando el Rayo se retiró del cuerpo físico.
Cuando el Ego Humano pierde la noción del plano mental-espiritual, su esencia pasa dentro de un estado latente y permanece inactivo dentro del Rayo, como la vida germinal de una semilla, a medida que se repliega dentro de los planos superiores.
Todas las experiencias y lecciones aprendidas durante la vida pasada del Ego Humano, han sido compartidas con el Rayo, y ellas son ahora añadidas a las otras experiencias ganadas en existencias anteriores. Esa es la esencia sublimada de esa vida humana, la cual ahora constituye la cosecha permanente obtenida por el Rayo mediante su vehículo humano.


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