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Cromoterapia - 3
COMO USAR LOS COLORES
En principio, parece que la forma obvia sería utilizar directamente una luz coloreada sobre el paciente o la zona afectada que se quiera tratar. Por supuesto así es, pero no olvidemos que el concepto de la cromoterapia es fundamentalmente energético, por lo que también pueden ser usados elementos materiales, cuyas propiedades admiten ser cambiadas o potenciadas por su exposición a la luz o a los colores directamente.
Los elementos más energetizados que se usan como medicamentos
cromoterápicos son el agua, el azúcar, el aceite y algunas veces, el vino y el aire. No cabe duda que los alimentos también tienen un efecto cromoterapéutico según sus colores.
Cómo se cargan los colores
El sistema más fácil y más frecuentemente utilizado es el de colocar la sustancia en recipientes de cristal coloreado expuestos directamente a la luz del sol. Cada sustancia tiene un tiempo mínimo de exposición, aunque, por supuesto, cuanto más tiempo se la mantenga en esa operación mejores y más duraderos serán sus resultados.
-El agua, así como el vino, debe exponerse un mínimo de cuatro horas.
-El azúcar precisa, como poco, dos semanas.
-El aceite necesita, por lo menos, cuarenta días de irradiación solar constante.
-El aire puede cargarse en unos pocos minutos; al respirarse directamente de la botella se consigue, en los conductos respiratorios, la acción estimulante o sedante correspondiente al color utilizado.
Esta carga no se mantiene constante y es preciso renovarla a menudo, dependiendo de la tonalidad de que se trate: así, el agua contenida en una botella azul, que es un color antiséptico, mantendrá su actividad durante muchos meses, pero si es de color rojo o amarillo precisará ser recargada cada tres semanas en invierno y una vez por semana en verano, debido a que la irradiación solar es mucho mayor e intensa.
Como se usa el color directamente: Como sistema más común se utiliza una linterna o foco con suficiente potencia (de unos 60-100 w. o su equivalente es lo ideal), en cuya fuente de luz se adaptan transparencias con los colores puros requeridos o sus combinaciones mas frecuentes. Poniendo y quitando las distintas transparencias pueden conseguirse secuencias y rápidos cambios del color de la luz emitida, ideales para los distintos tratamientos.
LA INFLUENCIA DE LOS COLORES
TODO el mundo sabe que una habitación pintada de verde proporciona un clima sedante, en tanto que otra donde se utilicen luces rojas propician un cierto ambiente erótico.
Por eso, aparte de su sistematización terapéutica, los colores responden a un proceso bastante básico, no sólo desde el punto de vista físico sino también a niveles más profundos de nuestro subconsciente.
EL ROJO. Es un color caliente, yin, que estimula la vitalidad general del organismo. En el aspecto circulatorio el rojo es adecuado para la hipotensión, la impotencia masculina de causa vascular y en las enfermedades vasculares en que existe alteración circulatoria sin hipertensión, asimismo es indicado en las anemias, ya que favorece la multiplicación de los glóbulos rojos.
En cuanto al sistema nervioso, el color encarnado ayuda a superar los estados de decaimiento, las enfermedades crónicas como el reumatismo, las bronquitis y, en las mujeres, es oportuno en las reglas dolorosas o dismenorreas. Centrado en el aparato digestivo es eficaz en los problemas de digestiones lentas, estreñimientos, vesícula perezosa y gastritis. La piel se beneficia del estímulo del rojo, que también resulta útil para aumentar la fuerza de voluntad y la paciencia.
EL NARANJA. Mezcla de rojo y amarillo, el naranja es un color yin, caliente y alegre, muy indicado para estimular, pero sin llegar a tener la fuerza del rojo. Se prescribe especialmente para el reumatismo crónico, el asma, la bronquitis propia del fumador, la gota, cólicos biliares, la epilepsia y muchos problemas de la menopausia.


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